Luna, otra vez

Podíamos realmente salvarnos de nosotros mismos? Me quede pensando en la reflexión de Raquel.

Cantinero, otra ronda mientras la luna se luce y yo sigo acelerando a fondo, no solo sobre las dos ruedas, sino que también con mi vida. Las canciones no paran de conspirar, “razón y piel, difícil mezcla, agua y sed, serio problema”.

E intentaba lo que sea para salir de aquella sensación de letargo, peleas, amantes, drogas, deudas, pecado, pecado y pecado.

Cantinero, otra ronda, mientras Paula se hace las tetas en alguna clínica de Santiago y yo sigo siendo un sustituto, una especie de morfina para la gente dañada.

“Ella es perfecta y el es perfecto” escuche desde la otra mesa… no pasó aquello una vez en nuestras vidas, verdad?

Incendiaria Roma hoy, asesinaría a la reina y acabaría con la navidad

Descubrí en mi un talento innato en el caos, en las probabilidades en contra y en tomarme la vida por los cojones

Infielmente tuyo,

Javier

EFECTO GRAVITATORIO

Era capaz de leer a cualquier persona en la habitación, podía captar cualquier movimiento sutil, juegos de labios y movimientos de piernas, coqueteo en la mirada que eran en apariencia casuales.

Tengo la sensación de que no me quieres contigo, tengo aún esa idea que rondan tantas dudas, demasiadas preguntas para que logres entregarte completa. Pero estoy seguro que al mismo tiempo no quisieras verme con alguien más, querer de esa manera a alguien más, lograr tanta sincronia, tanta honestidad.

Ella me sacaba de quicio por que no podía anticipar ningún movimiento como lo podía hacer con la mayoría de la gente. Con ella no podía jugar a las marionetas desde mi castillo de arena.

Quizás por eso seguía orbitando ese planeta, por esa atmósfera tan particular, ese aire a casa. EFECTO GRAVITATORIO.

No hay escape de la gravedad,
infielmente tuyo,
Javier

incorrectos

Seguía pareciéndome la gente idiota, limitados todos. Muchas veces yo, muchas veces tu. Sobre cuando manteniamos distancias ridículas.

Vivíamos tan anestesiados, que habíamos olvidado la importancia de la libertad, el enfrentar los acontecimientos con coraje y mandar a la mierda a quien nos joda en el camino.

Habíamos olvidado también que NO tenemos el deber de agradar a todo el mundo, tampoco ser gentiles con ideas absurdas.

Necesitábamos ser un poco más disruptivos, politicamente INCORRECTOS.

Levantarle la falda a la madre superiora, invertir algunas cruces y volverse lo suficientemente loco en el camino.

Habiamos olvidado la gloria, el pararse en hombros de gigantes, ser violentos en buenas causas, darse una buena acomodada de los cojones mientras todos miran mientras al mismo tiempo enciendes dos cigarrillos cargados de cancer.

Somos todos tan idiotas que seguimos creyendo en la reencarnación para justificar nuestra falta de coraje, nuestra falta de voluntad, como si nuestra infinitesimal existencia atómica significara algo.

Toma todo el placer que te apetezca, revientate en todo el placer sin mirar atrás.

Manual de cojones,
prefacio de una vida bien vivida,

asumiendo las consecuencias,

Infielmente tuyo,
Javier

No apareciste

No hubo café. No quise insistir, no quise decirle que me había pasado toda la semana pensando en que decir, no quise decirle que ir había despejado toda mi agenda sólo para poder tener otro instante de aquellos ojos, de aquella mirada, quizás pensar en otro abrazo pegado a su cuerpo, a su alma.

Me pase cada noche mirando el cielo pensando en mi siguiente movimiento, sabiéndome en un jaque inmediato, de igual manera siempre presentándome. Vistiendo mi mejor atuendo: mi locura , el amor y la sinceridad.

Se nos sigue pasando la vida y eso me aterra.

Nunca he pensado tener demasiado tiempo

Infielmente tuyo,

Javier

Cucarachas

Vivíamos a Merced de la adrenalina , Merced con minúsculas, jajajaja . Vivíamos en una constante fiesta, llena de sustancias que derretirían el cerebro de cualquier hombre. No era nuestro caso, éramos ratas de laboratorio y podíamos hasta con el ácido en nuestros cuerpos, pudimos con la muerte, las cucarachas y sobre todo con la resaca.

Llevábamos una vida de fiesta y buen rock and rolll y fue maravilloso

Infielmente tuyo,

Javier