17 cepillos de dientes

17 cepillos de dientes
y había dejado de contar,
no 18,
no 19.

17 cepillos de dientes había dejado repartidos en la ciudad
este último mes
solo para contarte
que todo sigue igual por acá,
que algunas noches lo intento de veras ,
que he caminado de la mano bajo la luna
e incluso las acaricio por la noche.

Solo para reafirmar que sigues ahí,
en la música,
en las casualidades,
en el perfume del invierno,
incluso cuando no te pienso,
te las arreglas para enviar señales.

17 cepillos de dientes,
pidiendo que me quede.

Javier

Concesiones y confesiones

Cariño: me siguen pasando facturas, me siguen preguntando por que no puedo amarlas cuando estoy más de la semana en caricias infinitas, cuando soy fantástico con ellas todo el tiempo. Y realmente lo intento, pero no logro ver a través de aquellos ojitos enamorados.

Por que me encandile con el sol y ahora me pongo a seguir cualquier estrella y me deleito y me confundo todo al mismo tiempo.

Y tengo que estar buscando salidas de emergencia para intentar hacer el menor daño posible, cuando no puedo mentir y me debo reconocer egoísta, cuando me dejo reconocer perdido. Siendo un inconsecuente, sigo consumiéndola, sigo disfrutándola en sus maneras que me encantan pensando que cualquier otro podría amarla con locura, cualquier otro podría perderse en su sexo como lo hago yo, rugiendo salvaje. Cualquier otro con la suficiente cordura iría más allá y la conquistaría total, fusionándose, completo. Yo no puedo hoy.

Sigo disfrutando aquella compañía tan activadora, pero sigo necesitando mis espacio egoístas, mis espacios solitarios, donde realmente estoy a gusto, donde la música fluye

Javier

el día de hoy . . .

Pude ver la cara de aquel hombre mirándome con desprecio mientras iba de madrugada en el metro de Santiago de Chile. Pues han cambiado muchas cosas este último año. Me causó una serie de sensaciones la mirada de ese hombre, con mi ropa que costaba tal vez más que todo su sueldo a fin de mes, con mis 2 teléfonos de última tecnología que no dejan de sonar en llamados de los rincones mas inverosímiles del mundo, cuando siempre llevo un café en mi mano izquierda y no tengo control de los billetes que gasto día a día, cuando vivo un poco más esclavo del reloj azul en mi mano derecha y me doy cuenta que la gente me adora, pero no tengo un solo amigo.

Cuando tengo que estar ajustando mi agenda, para cumplir obligaciones familiares, terapias de grupo, amantes, deporte y la lectura. Cuando tengo que estar forzándome a dormir lo estrictamente necesario y no perder un solo segundo, por que  todo sigue en esa dinámica de ir y venir .

Y lo disfruto como nadie, sonrío como nadie y conquisto como nadie. Por que sigo siendo realmente libre, por que podría re inventarme una y otra vez, podría estar donde quisiera hoy.

Feliz, libre de cabeza y libre de corazón.

Disfrutando tanto este tiempo de mi vida, como aquellos en que estaba frente al mar, tanto como aquellos días de amar.

Javier

mis amigos

Se apareció en mi oficina sin previo aviso, subió al tercer piso y preguntó por mi. De elegante traje, total desaliñado (si hasta en eso nos parecemos), el mismo aliento a bourbon barato que tenia cuando lo conocí.

Lo tomé del brazo con  seguridad, lo abracé y le miré extrañado, – Hola Pedro, ¿Como estás? –  le pregunté. Me pidió que lo acompañará al psiquiatra mientras me relataba que golpeó a un cura dentro de una iglesia.

Fue una caminata fantástica hasta aquel edificio.

Esos son mis amigos

 

Catalina

Catalina debería ser expuesta en una galería de arte, no junto a las obras que no entendemos, no a aquel arte abstracto e incomprensible, sino en la sección de la belleza armónica de mujer, en la estantería de la ternura, del carisma.

Debería cruzarme con una Catalina un día, para sentarme en el sofá y apreciarla, yo respirando lento y ella sin dejar de sonreír. Para entender lo que es puro, lo que no se ha corrompido, tal vez contagiarme de ello o para transportarme a mi infancia, cuando tal vez lo tuve.

Podría apelar a todas las coincidencias para encontrarte, solo para hacharlo a perder, solo para dejar una bella cicatriz.

Sigo persiguiendo cualquier estrella, sigo sin recordar donde dejé mi cabeza

Javier

La gente

Me había forzado a rechazar una serie de atractivas invitaciones, me sentía ahogado de tener que corresponderle a la gente. Necesitaba recuperar y llenar mis arcas de soledad, sentirme completo solo conmigo mismo y vagar por la ciudad como le he hecho siempre, sin ataduras, siguiendo el mar, siguiendo el viento, siguiendo el impulso.

Capturándolo

Ahí estaba viviendo como una copia fiel de D Moriarty, vibrando al ritmo del aire, dejándome llevar por cualquier placer inmediato, sin ningún tipo de limitante, sin miedo, persiguiendo estrellas, una tras otra, probándolo todo

Mientras sigo encandilando a toda la gente y se siguen fascinando por mi, por mi comportamiento, por mis maneras, por mi extrema naturaleza, por lo bueno y por lo malo.

Mientras me frustra tener que rechazar una copa que se donde podría llegar, mientras quisiera tener más vidas, más energía aún, más tiempo. Mientras quisiera consumir más libros, más música, más mujeres. Y no quiero dejar de sentirme así de apasionado, no quiero nunca dormir, quiero arder como lo he estado haciendo.

Quiero seguir en la espontaneidad, en lo fugaz y en lo eterno. Quiero re descubrirlo todo, contigo y con otras

Quisiera tenerlo en el verso perfecto, pintarlo, plasmarlo en el arte. Recordarte con la emoción cotidiana, como cuando le cuento a otras de ti, con ese cariño.

Siempre al borde, capturándolo.

Javier

AHÍ EL ARTE

Cuando el mecanismo de la escritura no se activaba ,
me bastaba pararme fuera de cualquier licorería,
recordar algún numero de teléfono clandestino,
mirarme en un espejo y apreciar mis cicatrices,
revisar todas mis multas de transito,
las marcas de algunas esposas que más que el dolor físico en mis manos,
han dolido en el alma.

Cuando la escritura no fluye,
me basta sentarme en la sala de espera de cualquier centro de urgencia,
a la salida de la comisaria,
o alguna de mis reuniones.

Pensarte al atardecer y frecuentar nuestros lugares,
pensando que había mucho más que aquella habitación,
me basta respirar sereno,
dar una vuelta por algunos rincones de la ciudad,
donde siempre están mis personajes favoritos,
recordar todos aquellos a los que he perdido en el camino.

Cuando la mierda no fluye,
me compro un ticket al cementerio,
para visitar a mamá,
para revivir mi infancia,
la locura.

Cuando no estoy ardiendo en pasion
me traslado por cornisas ,
a un respiro del abismo.

Si la inspiración no llega,
voy a cazarla.

Siempre se puede poner la palabra perfecta,
en el momento adecuado,

AHÍ MI ARTE

Javier

 

no lo sé

Y en esa forma en que suceden las cosas,
me había encontrado con aquella muchachita,
tal vez demasiado perfecta para mi,
exquisita en sus maneras,
en su sexo,
en su espontaneidad,
en su independencia.

Y la seguía buscando una y otra vez,
y yo estaba siendo lo suficientemente bueno para enamorarla,
pero le confesé que me voy siguiendo estrellas fugaces,
y que solo por hoy quiero estar acurrucado en tus brazos.

y mañana no lo sé,
no puedo fingir.

Javier

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