Manifiesto de Humanidad

Manifiesto de Humanidad

Desplace la alarma unas seis veces al despertar esta mañana, eran las 5:01 am y en la relatividad del pestañeo fueron las 06:30 am. Los ojos pesados, las sensaciones de que todo gira alrededor, cámaras lentas y sensaciones ridículamente agotadoras Llevo muchos meses en el mismo desafío a la naturaleza. Entre un ojo entreabierto, entre otro cerrado, revisando el listado de emails que vienen con diferencia horaria, un constante deja vu, todo se mueve fugaz. Estoy seguro podría quedarme dormido parado en la ducha fría mientras el agua lo inunda todo. Entre lecturas al amanecer, ciclos de sueños de 3 o 4 horas por noche, planificaciones en post de la productividad, algo rápido para comer, un poco de ejercicio y para usar esa hora sagrada en alguna siesta encerrado en el baño, tirado en el suelo usando el papel higiénico de almohada.

Han sido unos meses muy duros, viviendo de esta manera tan diferente, han sido meses extraños fuera del auto sabotaje. Llamadas telefónicas del otro lado del mundo, cierres comerciales millonarios, el refugio en la aventura cotidiana, en la observación, en la linda locura.

He sido fantástico, he entregado mi vida al arte y comienzo a cosechar. Y no puedo detenerme, siempre querré ir más allá sin importar las consecuencias, sin mesura, extremando recursos, medios y métodos; para descubrirlo, para encontrar aquel deleite que tanto se anhela.

Y será difícil que logre entender la conducta humana, todo acerca de las mentiras, la envidia y los egoísmos, todo a mi entorno sigue apelando a lo cotidiano, a la mediocridad, todo gira en lo promedio.

Cuando el espíritu se apague y me conforme con lo suficiente, estaré listo para partir y reinventarme nuevanente

Javier

maravillas

 Me subí a la bicicleta y no me detuve hasta llegar al mar, otra vez esa sensación de ser invencible en la carretera. Los matices perfecto del amanecer, la sinfonía perfecta de la fauna.

Falto pararme a un costado de la carretera, subirme a un vehículo desconocido para volver a sentirme vivo, entre historias inimaginables, sonrisas honestas y la perdida total de la noción del tiempo.

Dormir en casa de desconocidos, respirar, desnudarse en el mar y abrigar el cuerpo en la hoguera.

Lo que entrega la libertad no se podia comparar con nada !

Javier

Ellas están bien

Y ellas siempre están bien, solo bien. Ahí el problema.

El pasearse entre medio de buses, en medio de la calle, apelando un poco al instinto, apelando un poco a la suerte. Mis amigos todos los borrachines de la esquina, los que engañaron a su familia, los que se esnifaron la plata. Aquellos que aprendieron a caminar sobre el fuego se transformaron en mis grandes héroes.

Y ellas lucen bien, demasiado bien. Eso nunca será suficiente.

El insomnio y las voces, las historias olvidadas, los nombres borrados, la cuenta corriente y el caos.

Ellas lucen bien, cruzan el pasillo en tacones y rompen corazones.

El amor, la fantasía y la familia. La felicidad y la música que no termina.

Las notas de suicidios con temáticas ya olvidadas, remitentes no correspondidos, la tinta en la piel, las mutilaciones, alucinaciones y los días tras las rejas. Pistolas en la cabeza, chichillos que perforarían la vida, el aire, la canción.

Los fantasmas de Chinaski, Kerouac y Burroughs. La brutalidad de Palahniuk. La esquizofrenia temprana, las sogas al cuello, el edificio de 17 pisos, las viga de madera y los suficientes 56 gramos de morfina.

Ellas se perfuman, usan lencería cara y como un imán visitan mi cama,

Mientras para mi es solo otra manera de descubrirlo

La audacia, aquello de jugarse la vida un movimiento de riesgo, lo fugaz y lo eterno.

Que no se apague el espíritu.

Mis mayores tragedias,

Mis grandes libertades

Javier

Diciembre 2018


Mientras suena The great gig in the Sky fantaseo con la idea de que la música comience a sonar desde el cielo, cubriéndolo todo, el perfecto resonar de la batería haga retumbar la tierra, desde lo más profundo, aquella voz te genere un escalofrío tan intenso similar al día de tu nacimiento. A toda potencia, mientras las mareas se alzan bravas y feroces, mientras la desnudez gobierna y todo arde.

Tal vez lo experimentes el día de tu muerte,
Tal vez en otra vida,
En tu perfecta mirada

Javier

Delivery

La esperaba casi como se esperaba un delivery, esta vez era un despacho de carne humana directo a domicilio. De esta mujer, no recuerdo bien su nombre, pero fue lo que un poco de poesía virtual pudo conseguir.

Mientras espero que suene el timbre, desnudo en mi habitación con un hambre insaciable !

La asesinaría para ver si la puedo hacer llegar

Infielmente tuyo

Javier

El rock and roll llama

La melancolía, la soledad y la tarjeta de crédito con unos cuantos miles de dólares. La excusa perfecta para un suicidio que se hacia esperar.

El llamado siempre está presente, las voces, la locura, la sensación de no pertenencia, lo fugaz. LOS DEMONIOS.

Un hombre inteligente pasaría de todo aquello, un loco como yo transitaría siempre por la cuerda floja, siempre a un milímetro del abismo. Gozándolo todo, entendiéndose circunstancial, entiéndose eterno en su esencia.

Las prostitutas en fila en mi puerta ya no lucen tan llamativas, las lineas de cocaína siguen adornando la mesa de vidrio, las botellas de licor relucen, como si se tratara de una exhibición masoquista.

Sigue la idea de ti, la idea de nosotros en mi cabeza. He ignorado todos los llamados y no he escrito, no he tomado mi teléfono, no he aparecido en tu habitación. ¿Será lo que más duele?. 

Hay sensaciones que estoy seguro mis psiquiatras nunca entenderían, hay caminos que jamas nadie transito, hay una belleza que solo yo he visto, un amor incondicional.

¿Cómo lo llevaban los hombres?

descarado

Andrea 

Cuando conocí a Andrea, lo primero que me llamo la atención fue la dulzura de su voz, sus bronceadas piernas y lo natural que podia llegar a ser en sus maneras. La primera vez que realmente compartí con ella, por lo menos que yo recuerde fue en el Parque Metropolitano, participando en un improvisado asado con gente desconocida. 

Bajaba la temperatura y cómo las oportunidades suelen ser únicas y un excelente pretexto para los audaces, me quité la chaqueta y sin preguntarle nada, la arrope, tal como se viste a un niño pequeño en un día frio. Mientras la veía coquetear con el sujeto de en frente, un autentico idiota, un hombre vacío.

La seguí frecuentando un par de veces, incluso compartimos momentos realmente íntimos, la sentí acercarse a mí, con inocencia, con confianza, ternura, entre palabras y piropos. 

Me acerqué a su novio, ella a kilómetros de distancia, supe de toda su discusión, mientras avivé las llamas de aquella pelea. Y  otra vez el pretexto de los audaces, acudí.

Continuará …