Me senté en el bar el lunes

Ya las caminatas sin rumbo se hicieron insostenibles, iba cruzar el continente si seguía en aquello.

Me senté en el bar después de algún tiempo pero ya no era lo mismo. Me pedí un botella entera de whiskey, bebí un sorbo y me marché.

Nada interesante sentí alrededor.

Acá otra vez corriendo tras la luna a las 5 de la mañana en un frío Santiago de Chile.

El espejo pesa un montón,

Javier