carne tras andina

Ella tuvo la gentileza de invitarme a cenar, eso fue tremendamente extraño para mí, para mi historial

Estuvo tan atenta, casi como yo, respecto a todo lo que estaba pasando. Ella prestaba particular atención en mis palabras, en mis gestos, en mis entonaciones. Fue cosa de minutos en que concluyó mi cercanía hacia la psicología, me tuve que confesar inmediatamente, tuve que listar la gran cantidad de psicólogos y psiquiatras a los cuales visité, la cantidad de autores que tuvieron la gentileza de mostrarme tal como soy.

La conversación fluyo tan agradable, tan cómoda para mí, no fantasee con ideas de cama, no la pensé inmediatamente desnuda, ni es gestos lascivos, pero sabia muy bien cuan cautivada la tenia.

Nos levantamos de aquella mesa en Irarrazaval, en una complice caminata de muchas confesiones, crímenes del pasado, reafirmo cuanto he vivido, cuanto he experimentado, confieso los matices de la vida, declaro la locura, la estupidez, la vida y la muerte.

Sentados bajo un árbol, seguramente unos agradables 22 grados en el ambiente y no se hizo esperar, ella sugiere un lugar más privado, yo pido un taxi.

Cuanto pensé en ti Einstein, el espacio tiempo puede volverse tan relativo, los tal vez 7 kilómetros que me trasladaron desde ñuñoa a providencia mientras sonaba la música y mis manos jugaban con su cuello, mientras la sangre transita en su mayoría desde la cintura para abajo, en juegos de labios, en juegos con su sostén. Los semáforos pueden conspirar y coordinarse todos en rojo, podrían los conductores ir todos lentos y comenzar una constante cámara lenta en la realidad. La calentura, señores, CALENTURA.

La carne tras andina lucia fantástica, tonificada y bronceada, mientras apuramos el paso, cuando se cargan a la tarjeta de crédito $23500 y el personal de aseo solicita propina casi por obligación en una decente en un edificio con numero 085, en una habitación de nombre “23”.

Desde el día de ayer los espejos, el jacuzzi, las toallas, la cama y los condones transitan en deliciosas imágenes mentales. Cuando casi comenzamos a quitarnos la ropa en la pequeña salita de espera de 1 x 1, donde seguramente muchas parejas saciaron sus instintos. Sigo siendo un turista, un explorador y descubridor, lo observo todo tomando fotografías mentales, tomando notas para ser tipeadas en el futuro. Mientras ella trepa por mi cuello, trepa, la ropa siempre estorba, aumentando el deseo.

Y recorro con mi lengua cada detalle, cada esquina, como si tuviese un detector de placer y supiera con maestría donde dirigirme, donde detenerme, hábil en la entrega, ella explota y se pierde. Podría hacer con ella lo que quisiera en ese momento. Juega con los espejos, juega con sus gemidos, grita se retuerce, vida, vida. Nos fornicamos a la muerte, tengo a dios por el culo.

Y se baja el telón, ahí mi momento más vulnerable. Nunca quiero quedarme, quisiera salir siempre por la ventana, por la puerta de escape y nunca más verlas. Tiré por la ventana al chico suicida y me acosté en la cama, pensando en todo el recorrido, en la búsqueda, la acaricie, la dejé recostarse en mi pecho y hablamos por horas, mientras mis dedos se volvían a colar en su entre pierna, entre el sudor, entre la ternura.

Ellas dicen que soy fantástico, ellas dicen que soy todo un descubrimiento y un experto de ciertas artes. Pero cada vez es más recurrente estar recostado en mi habitación, un poco más vacío, recordando mucho las sensaciones del síndrome de abstinencia, aquellas ideas de suicidio.

Ellas son todas espectaculares, en cada una de ellas siempre hay algo diferente, una mirada, un gesto, una palabra. Por eso yo seguía consumiéndolas a pesar de las consecuencias. Otro de los tantos temas para mis psiquiatras.

La vida sigue siendo fantástica, aun sigo preparado para el knock out !

Javier

Sustancia

La noche anterior a venir a este lugar tuve un sueño, en el aparecía S, tan espontánea como siempre, irreverente y carismática. Termine de darme cuenta que este lugar está completamente asociado a ella, incluso aún cuando van años sin algún llamado inoportuno producto del acceso de alcohol y mis desordenes emocionales/mentales.

Desde que puse un pie en esta ciudad estuve atento a todas las señales, busqué en cada rincón aquellos ojos color miel, te busque en caminatas lentas, desorientado y perdido, te busque en el mar, entre conversaciones con amigos y en el café de la mañana. En la luz y en la sombra. Incluso me pase por afuera de los bares favoritos, seducido e invitado a probar placeres ya prohibidos y sellados.

Mientras la habitación del 602 abre sus piernas perfectamente para mi, en un arranque de impulsividad, destinos rotos, la puerta con agujeros de bala, los gritos que a nadie le importa, rituales en inventados, yo dándole una oportunidad al destino, el asqueo por lo impuesto.

Que significa aquella imagen tuya en un sueño de diciembre, cuando apenas tengo 4 horas para dormir y se desvanecen los sentidos en el delicioso insomnio.

El mar sigue rugiendo bravo, mi lugar favorito, arrastrado violento contra el fondo, sin armaduras, siempre consciente de que podría ser tu último respiro, donde te entregas y la marea te envuelve, como si fuesen los brazos más acogedores que vi, la melodía más perfecta que escuché, lo más salvaje que experimenté.

La ciudad y todo a mi alrededor transita lento, voy y caigo en la cuenta de que podría todo desaparecer y tal vez me sentiría aún más tranquilo, sin las exigencias emocionales, sin las risas ridículas, menos la obtención calculada.

No he usado zapatos en 3 días y eso para mi es triunfar !, el cheque a fin de mes solo sustancia.

Javier

Mar

Reencontrarse con el mar y aquellas condiciones tan salvajes fue un hermoso regalo, reme como pude para llegar con algo de dignidad al point, pasar la rompiente y esperar el set que se asoma brutal desde el horizonte fue re encontrarse con el origen de todo, el núcleo de la vida. 
Me posicione en la 8 pies, remé seguro y como si me jugara la vida y como si realizara un movimiento natural, tanto como el reflejo de respirar, tomé esa perfecta derecha que se puso doble en un fondo de arena que asomaba con fuerza.

Hace mucho tiempo no me sentí así de despierto, conectado, como un niño que juega sin tiempo en el mar

viaje

He transitado esta ruta tantas veces, aventurándome en auto-stop, en motocicleta, de copiloto en la auto del año, otras en avión, a veces en un viaje que no ha sido en lo más mínimo físico.

He transitado esta carretera incluso pensando que se tratara de otras vidas, dudosas dimensiones, curioso y asombrado como una misma ruta podría significar tantas cosas diferentes, sensaciones y reflexiones que nunca se detienen.

Me ha tomado casi dos años volver a la raíz, al núcleo de mi existencia, en una fecha en la que tiendo a apagar mi teléfono y aislarme para evadir y refugiarme en la exquisita y melancólica soledad, deleite y placer de pocos. 
Yo vivo a mi tiempo, en mis procesos personales y todas aquellas personas a las que tiendo a distanciar de mi vida, no es por falta de cariño, es por que aún tengo mucho que resolver conmigo mismo. En caminos que han sido extraños, en caminos que muchas veces se han mostrado complejos.

Para mi fue necesario destituirlo todo, para recién ahí comenzar una revolución. Fue necesario que costara la vida y sentirme frágil, no como el hijo de puta de siempre, no cómo el titiritero jalando los hilos jactándose de la última tormenta.

El viaje puede significar tantas cosas, una re confirmación a este proyecto sanador, tan alejado de lo que una vez pensé. 
La vida se ha mostrado de tantas maneras, pero he sido un excelente artista en realizar movimientos arriesgados, en el filo del rigor, para reinventarme, para conquistar y salvarme la vida.

Se donde están mis refugios y muy bien a quien exigir abrazos. El perderlo todo nos hace realmente libres, solo al desprenderme de mis más idiotas fundamentos es que pude elegir.

El mar siempre estará en el horizonte para mi.

Javier

LS

Aquella misma noche que compre mis pasajes a LS, soñé con la muchacha ojos de miel, de nombre tan particular, testigo de mi mala locura.

Recuerdo la última vez que la llamé al teléfono, yo clavado en un pub en el centro de La Serena, con una borrachera melancólica, con la tarjeta de crédito bloqueada y siendo expulsado del lugar. Recuerdo tirarme a dormir en algún extraño pasaje, entre personas extrañas, en visiones de la realidad distorsionadas.

Me monté en mi motocicleta y juré jamas mirar atrás, sentí una sensación extraña, quería abandonarlo todo.

De eso pasaron casi 2 años y aun sigo soñando con una invitación a su cuarto, en lo atractivo de su peculiar forma de ser. ¿Sabrá quién soy?, ¿Sabrá que soy consciente de todo el daño?, ¿Sabrá que me hizo conocer el amor?, ¿Sabrá que pienso en ella?.

La muchacha ojos de miel, aquella que conocí a mis 17 años, en tiempos extraños, ella que esta tan ligada al mar, al teatro y a la música, aquella por la que deje a toda una ciudad plantada.

Javier

Manifiesto de Humanidad

Manifiesto de Humanidad

Desplace la alarma unas seis veces al despertar esta mañana, eran las 5:01 am y en la relatividad del pestañeo fueron las 06:30 am. Los ojos pesados, las sensaciones de que todo gira alrededor, cámaras lentas y sensaciones ridículamente agotadoras Llevo muchos meses en el mismo desafío a la naturaleza. Entre un ojo entreabierto, entre otro cerrado, revisando el listado de emails que vienen con diferencia horaria, un constante deja vu, todo se mueve fugaz. Estoy seguro podría quedarme dormido parado en la ducha fría mientras el agua lo inunda todo. Entre lecturas al amanecer, ciclos de sueños de 3 o 4 horas por noche, planificaciones en post de la productividad, algo rápido para comer, un poco de ejercicio y para usar esa hora sagrada en alguna siesta encerrado en el baño, tirado en el suelo usando el papel higiénico de almohada.

Han sido unos meses muy duros, viviendo de esta manera tan diferente, han sido meses extraños fuera del auto sabotaje. Llamadas telefónicas del otro lado del mundo, cierres comerciales millonarios, el refugio en la aventura cotidiana, en la observación, en la linda locura.

He sido fantástico, he entregado mi vida al arte y comienzo a cosechar. Y no puedo detenerme, siempre querré ir más allá sin importar las consecuencias, sin mesura, extremando recursos, medios y métodos; para descubrirlo, para encontrar aquel deleite que tanto se anhela.

Y será difícil que logre entender la conducta humana, todo acerca de las mentiras, la envidia y los egoísmos, todo a mi entorno sigue apelando a lo cotidiano, a la mediocridad, todo gira en lo promedio.

Cuando el espíritu se apague y me conforme con lo suficiente, estaré listo para partir y reinventarme nuevanente

Javier