
No comentaré sobre las circunstancias que me trajeron a SCL, esas quedan para otro capítulo completo. Habrán pasado 8 años y yo renegaba y hacía una pataleta mental pensando en que prefería otra clase de infierno.
El porque me quedé a pesar de poder estar en cualquier otro lugar del planeta. Quizás son esos micro momentos cuando todos duermen el que hace que todo incluso parezca agradable y medio romántico. Esa atmósfera que pensé que solo estaba en otro tipo de lugares.
Y no tiene que ver con que acá sabes donde encontrarme, has llegado sin GPS a los lugares más insólitos solo guiándote por la intuición.
La ciudad duerme, yo sigo obsesionándome con todo lo que se cruza en mi camino.
Sobre las circunstancias pesará siempre más la decisión.
Javier
