Después de su correo electrónico, llamadas de media noche, mensajes al amanecer y fotografías varias. Las emociones volvieron a fluir. Como si le hubiésemos puesto play a todo ese huracán. A todo ese amor que nunca se había apagado. Vuelven los sueños de familia, la casita con chimenea cerca de la playa, hacer el amor en la alfombra, la niña que sabemos vendrá en camino, el café por la mañana, la risas y los juegos, abrazos del alma. Y la distancia hoy, no me desespera, al contrario, me mantiene cuerdo. Ha salido algo hermoso del caos, ha salido algo bueno del chico suicida. Recorrería todo el camino otra vez. Ha llegado el momento !
