Me he conducido al ritmo de la música , casi de la manera en que lo haría un adicto, en los juegos de seducción , la escritura y los amaneceres en el gimnasio. Seguramente mi cuerpo y mi cerebro con sobredosis de amor. Me exigo como lo debería haber hecho siempre, me desprendo de mis prejuicios y mas profundos miedos.
No soy una persona común, simplemente no encajo en la norma y ellos lo empiezan a entender.
Recorrería el mismo camino si era necesario para crecer tanto como he crecido.
Javier
