Estaba fascinado con mi motocicleta toda rota, llena de oxido, con más historias que kilómetros.
Odiaba los zapatos recién lustrados y la ropa recién salida del mercado.
Tenia una tendencia a rodearme de personas golpeadas por el horror de la vida , generalmente llena de cicatrices.
Y por supuesto enamorarme de corazones rotos.
Para mi era algo hermoso , podía ver vida, desesperación.. A veces hasta podías olerla.
Odiaba al chico bien vestido, con su perfume caro y uñas perfectas.
Tal vez solo lo envidiada, tal vez no.
Javier
