He estado en lugares realmente solitarios, no me refiero al aislamiento pero si a la soledad de las multitudes.
Cuando la música deje de sonar, la voluntad se apague, las olas dejen de cruzar mares formando lineas perfectas, con la energía de la eternidad, envolvente, destructiva, armónica, perfecta.
Cuando el papel y la tinta te pidan que te detengas. Es ahí cuando tienes que recordar todas las buenas lecciones.
No duermas el espíritu, no caigas en el juego de las masas, no intervengas en su muerte en vida, mantente obstinado.
Cuando la música de la existencia exprimida deje de sonar, los acordes perfectos de una vida no desperdiciada.