Llamada

Mientras subía a un micro de color verde y número 325, la cordillera de Los Andes en el Este y en mis audífonos suena Richard Ashcroft. Llevo puesta mi mejor prenda, aquella sonrisa de los que viven rápido, de los que se saben valientes, llevo mi viejo reproductor de música y la satisfacción del que ha vivido.

Me he despertado a las 3 de la mañana, ya si ganas de seguir perdiéndome en el sueño, con las ganas casi obsesivas de estar en movimiento, me he despertado con la video llamada de J, me he despertado tal vez con una llamada de yo mismo hace algún tiempo atrás, cuando al juzgar por su rostro pienso que la cerveza destapada debe ser la numero 17, mientras me pide perdón por la botella de alto del Carmen con que perfectamente se adorna la mesa y la línea de cocaina que resalta, que desaparece en una snifada experta, sin más evidencia que aquella expresión de rostro apretada y pseudo psicótica. A mi no me importa nada de aquello, por que veo la sinceridad en tus ojos, veo la necesidad de sentirte menos solo, menos incomprendido, cuando solo te asecha la muerte y una que otra demanda o factura de alguna clínica.

Y cómo no te voy a entender si estuve también vagando por el norte, abandonándome completamente, vagando por las calles entre vagabundos y prostitutas, alimentándome de sobras y tirándome al vacío para estar siempre un poco más abajo, cada vez con menos miedo y mas dispuesto a morir por malas causas, yo también dejé botado el Mercedes Benz del año y un par de cosas más, yo también me perdí en conversaciones con personas pensé que me entendían, con personas que buscaban algo más de la vida o por lo menos alguna respuesta a tanto dolor. Por que no solo compartimos el encuentro con la muerte prematura, trastornos de personalidades y la adiccion a las drogas, la juventud y a las situaciones de peligro, compartíamos un corazón tan noble, potenciales meteóricos y una belleza única.

Tienes que vivir tu caos y hundirte hasta perder la respiración en todo aquello y por eso siempre estaré ahí para ti, para no sentirnos tan solos, con la verdad y sin ningún tipo de juicio.

Sabes donde encontrarme.

Autor: jstrahalm

Just a boy . . .

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