La esperaba casi como se esperaba un delivery, esta vez era un despacho de carne humana directo a domicilio. De esta mujer, no recuerdo bien su nombre, pero fue lo que un poco de poesía virtual pudo conseguir.
Mientras espero que suene el timbre, desnudo en mi habitación con un hambre insaciable !
La asesinaría para ver si la puedo hacer llegar
Infielmente tuyo
Javier
