Comencé a estar cada vez más seguro de que el tiempo no podría ser esta cosa lineal de la que tanto se habla, yo veo dimensiones que se abren a cada instantes, curvas que van y vuelven.
Mientras estoy sentado, observándola bajo un juego de colores producido por La Luz de una vela, la luna y el aire de mayo. Ella juega conmigo, provocativa como siempre, juega con su cabello, sus labios.
Incluso cuando relato escenas tan importantes, momentos de los que ya no suelo hablar, personas que ya no suelo revivir.
Juegos de piernas, caricias bajo la mesa, bragas que desaparecen, propuestas que hacen fluir la sangre a la entre pierna.
Yo a pesar de lo que se piense, la trato con ternura, a pesar de toda esa locura, sus berrinches, su caos yo me siento en una silla y tomo fotografías mentales, por que me sigo fascinando con las personas que me demuestran autenticidad, un poco de lo animalesco, lo brutal.
Me senté de madrugada y sonreí al cielo, podia volver a morir en ese instante.
Ella es fuego, yo sigo observando deleitado.
Infielmente tuyo
