¿No había problema en dedicar viejas canciones a nuevos amores verdad?.
Irónicamente sentada a mi derecha, más personalidad de la que acostumbramos en lo cotidiano, destaca en lo extrovertida y espontánea.
Lo puedes conseguir todo por que no te importa nada, tal vez tanto como a mi.
Ella está loca y baila, mientras yo observo y daría lo que no queda de mi alma por un par de horas en la habitación donde otros deben saciar sus fantasías.
Mientras llega un mensaje a mi teléfono, es J, quien un par de meses atrás exclamó: «No quiero saber más de ti». ¿Me quiere en su casa, habré sido lo suficientemente hijo de puta?
No hay vueltas atrás, no hay arrepentientos.
Infielmente tuyo,
Javier
