Solo empuñas , pones quinta , aprietas los dientes y ruegas por que la suerte vaya a tu favor esta vez , solo esta vez.
Cómo todas las noches, completas de maravilla y asombro. Conversaciones clandestinas, pasajes sin descubrir, mini faldas que suben sobre la rodilla.
Ella siguen sin saberlo, son todas hermosas como la poesía, muchas veces difíciles de descifrar, subjetivas, irreverentes. El trabajo de mi vida.
Si tuviera que pasar por lo mismo otra vez , ya no lo dudaría, me dejaría llevar otra vez por la luna llena y sus efectos gravitatorios
Infielmente tuyo,
Javier
