The gambler

You’ve got to know when to hold ‘em
Know when to fold ‘em
Know when to walk away
And know when to run

Lo que sucedió aquella noche de viernes queda solo en la retina de aquellas historias borrosas, no por los excesos, sino más bien por conveniencia.

La efervescencia de la música y la juventud, tal vez demasiada juventud. Un testigo de la escena, el riesgo y la adrenalina de lo que no es adecuado.

El mundo en una cuarentena casi ridícula, mientras podría todo el mundo apagar la luz y dejar aquellas vidas tan patéticas.

Seguirán apareciendo los artistas en mi vida, cada uno para tomar alguna parte deliciosa, cada uno para usarme de la manera que apetezca.

Cada uno tenia su precio, todos estaban dispuestos a prostituirse por la cifra correcta, incluso yo.

Infielmente tuyo,
Javier

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