El café

Disfrutar de un café al amanecer, cuando se ha llevado mucho tiempo sin beberlo, de preferencia en solitario frente al mar con la nariz fría, los pies congelados sintiendo el sabor de cada grano en una amargura deliciosa, ambas manos rodeando el tazón para tomar algo de temperatura. Temblando de ves en cuando observando las olas, mientras los primeros rayos de sol acarician como lo haría una madre, quizás como la mía.

Sin haberte visto supe con detalle que sucedió esa noche, la escena brutal, agonizando mientras el oxigeno comienza a faltar, así luce una sobredosis, yo he visto demasiadas en mis veintiocho años.

Los sueños nunca han sido coincidencia en mi, aquellas sensaciones intuitivas que suelo adormecer por que me salí de la carretera y me desvié por un camino que suponía solo observar.

Y sí, me quedé pensando en esa sensación casi onírica deambulante en que transitaron los últimos 10 años destrozandolo todo, huyendo y estrellándome a toda velocidad.

Hubo una sensación de calidez en escenas cada ves más borrosas. Un corazón roto.

Infielmente tuyo,
Javier

Autor: jstrahalm

Just a boy ...

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