Mientras se quema el ultimo cigarrillo, me encuentro con tres sujetos , (entre paréntesis batallo con los 36 minutos para llegar antes del arresto domiciliario.), tres sujetos que lo piensan tanto como yo, se lanzan al vacío y en apariencia nada les toca. Primeros en apuntarse al pelotón de fusilamiento, voluntarios inminentes, sonrisas perturbadas, vidas perturbadas. Respiro profundo y me siento en casa.
