I

ahí estaba yo, ya no tan desesperado como de costumbre, pero sí como siempre captándolo todo. Leyendo un cuento sobre como los padres van al oeste, lugar que para mi siempre ha significado ocaso. Transitando por el pasillo de un edificio desconocido para mi.

Mientras la desesperación y la tensión hacen circular la sangre a mis lugares favoritos.

Ella se abalanza sobre mí y yo me vuelvo objeto del deseo, me pierdo y eyaculo sobre un chaleco negro que solía ser de su padre.

El toque de queda se pronuncia y debo acelerar a toda velocidad, más cuerdo que de costumbre, más sobrio que de costumbre.

Infielmente tuyo,
Javier

Autor: jstrahalm

Just a boy ...

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