Un beso lento de Carolina, después de una conversación a los ojos, mientras corren infinitas cervezas a mi cuenta. Gestos, yo presto atención a todo y caigo en el juego de seducción.
Un beso lento de despedida, suficiente para recordar viejas sensaciones que no experimentaba en siglos.
El despertar fue suicida,
otra vez.
Infielmente tuyo,
Javier
