El sujeto promedio podía equilibrar ambas partes del ser y llevar una relación saludable, razón-emoción.
Yo, cada vez que me perdía en aquellos ojos tenía que tomar una decisión:
-Tomar distancia, pensar cada palabra, calcular cada mirada y respirar.
-Abrir mi pecho
Y son cosas que solo llevan tiempo, pero el tiempo nunca ha tenido nada que ver con nosotros, tampoco las medidas tradicionales.
Yo no podría ser cobarde, preferiría equivocarme otra vez y arriesgarlo todo.
Infielmente tuyo,
Javier
