Vivíamos a Merced de la adrenalina , Merced con minúsculas, jajajaja . Vivíamos en una constante fiesta, llena de sustancias que derretirían el cerebro de cualquier hombre. No era nuestro caso, éramos ratas de laboratorio y podíamos hasta con el ácido en nuestros cuerpos, pudimos con la muerte, las cucarachas y sobre todo con la resaca.
Llevábamos una vida de fiesta y buen rock and rolll y fue maravilloso
Infielmente tuyo,
Javier
