Me sentí bien, pude desconectar mi teléfono, tomar un libro y pasarme horas sin pensar en ti.
Hubo sólo un segundo de nostalgia. Me pase otro día conversando con Juan Manuel sobre nuestras infancias mientras las cervezas corrían y corrían, cuanto cariño me puedo tener a ese sujeto, otro incomprendido.
Y en mi cama otra marca de asesinato, otra alma penetrada, otra mujer que le pido que se marche.
No hay vuelta atrás,
Infielmente tuyo,
Javier
