Me obsesioné, cómo con todas las cosas que me causaban cierto interés. Me presenté cada amanecer buscando la captura perfecta, debo advertir que no lo logré y terminé de eliminar la pequeña sobra de cordura que quedaba. No he tenido resultados, solo unas buenas ojeras y el peso del mundo en mis hombros.
Debería seguir insistiendo? Pues claro. No hay nada de gloria tirado en la cama, a no ser que sea en el sexo y una que otra conversación interesante.
No sustentable en el tiempo replicó ella… yo sigo siendo la persona más determinada y terca que conoció.
Conductas
Infielmente tuyo,
Javier
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