Si algo aprendí. Y si había alguna lección en todo esto es que yo no quería visitar el infierno nuevamente. Prefería reconocerme vulnerable e intentarlo todo antes de pasar por todas aquellas sensaciones tan macabras.
Odio los llamados o mensajes de auxilio, pero ya no quiero las sogas al cuello, no quiero que me embriaguen todas aquellas sensaciones psicóticas, suicidas de alguna época que pensé dejar atrás.
Quizás realmente hay esperanza,
Javier
