Me llamó la montaña, aceleré mi motocicleta,
el viento y la música conjugaban tan perfectamente,
tomé cada curva con el acelerador a fondo,
sentía tanta perfección en ese momento.
Esas son las sensaciones que me salvan la vida,
esas son las sensaciones que me conectan con lo importante.
La mente me pidió agua fría.
Que exquisita sensación.
Voy a recuperar el mar.
Javier
