De pronto me vi capaz de escribir el mejor de todos mis escritos.
Sin mucho aviso aquella llama que nunca se logró extinguir del todo recibió una brisa fresca, envolviéndolo todo nuevamente.
Yo no lo he confesado, pero he leído cada palabra 12 veces, para asegurarme no estar enceguecido. Asegurarme que no estaba experimentando algún episodio de locura.
Sensaciones adolescentes, risas cómplices y recuerdos de otra época.
Hay frases que solo se pueden decir a la cara, otras en sueños. Las más importantes a veces vienen de un buen abrazo.
Cosas que no debes olvidar,
Javier
