Tengo el labio roto y marcas de esposas en mis muñecas pero me siento tan bien . Fui de frente ante aquellos cobardes y no dudé un solo minuto , ni un solo paso atrás . Levanté los puños y luché por mi vida y por lo que pensé correcto.
Fui a la esquina y me entregué. Fue otra noche tras las rejas, pero esta vez con sensación a gloria .
No recomendaría este camino a nadie , no quisiera que nadie tuviera que jugar tan al extremo
Javier
