A ambos se nos cruzó Emma, una historia que no fue … una historia que susurra en esa manía de querernos juntos .
Me permito decir que tenía 4 años, vestido libre al viento y conducía su bicicleta con una sola mano. Risas , sin casco, sin coderas o rodilleras , pies descalzo. Pero aquel hombre siempre atrás atento a todo movimiento , solo actuaría si fuese necesario, solo si el universo colapsara.
Causalidades y no casualidades . Ese vestido de primavera no perdona . Aquella risa cómplice tampoco lo hace más fácil .
Infiel mente tuyo,
Javier
