Me dijo: ni se te ocurra mirarla …
Asentí : tengo las manos amarradas
Fue suficiente un par de cerveza en una terraza de algún hotel para que yo me quedara fascinado.
Siempre en búsqueda de lo prohibido. No veo tanta inocencia, eso hoy me gusta.
Quizás esta primera semana de enero tenga un propósito
Infielmente tuyo,
Javier
