Y yo podía sentirme ansioso y rabioso por mil cosas y por supuesto que cada cierto tiempo me confabulaba con la luna para cometer algún crimen.
Pero si había una parte de mí totalmente en calma, aquella donde estás tú, donde estoy yo. Donde sabemos que nos amamos sin condición. Donde sabemos que el tiempo siempre es nuestro.
Infielmente tuyo,
Javier

