Soy un fracaso – C.B.


SOY UN FRACASO

Le puse el seguro a la puerta del coche y al levantar la mirada vi a este tipo caminando hacia mí se parecía a Peter mi viejo amigo pero no era

Peter era un hombre demacrado en vaqueros y camisa azul de trabajo y me dijo: “oye, mi esposa y yo necesitamos algo para comer, morimos de hambre” Miré detrás de él y ahí estaba su mujer que me miró con ojos a punto de lágrima.

Le di un billete de cinco. “¡Te amo, hombre!”, gritó, “No me lo gastaré en bebida”. “¿Por qué no?”, le contesté, “Es lo que yo haría…”

Me alejé para entrar a un edificio arreglé unos cuantos asuntos salí regresé al auto como siempre pensando si hice lo correcto o si fui víctima de un engaño.

Mientras conducía recordé mis años de miseria hambriento más allá de cualquier arreglo nunca pedí a nadie un centavo. Esa noche, después de unos tragos, le expliqué a la mujer con la que vivía lo mucho que daba dinero a vagabundos pero que yo en los tiempos más obscuros de hambre en mi vida me negué a pedir nada a nadie. “lo que pasa es que ni para eso servías”, dijo ella.

alfa

Recuerdo perfectamente esos días de encierro voluntario,
fue la música lo que más extrañé, aquella canción de Deftones daba vuelta en mi cabeza: “Digital Bath”. Fumábamos cigarrillos y tocábamos la guitarra con Simón mientras se nos permitía el café solo descafeinado.

Miraba desde la ventana la construcción en proceso, intentado buscar nuevas caras, alguna idea de cómo lucia el mundo exterior. Yo tenia pánico del horario de visitas, yo tenia pánico de que mis días ahí llegaran a su fin, por se sabia perfectamente que lo que venia luego era brutal, sin dudas de mis mayores tragedias.

Recuerdo a Julian y la manera extraordinaria que nos lográbamos entender, toda aquella violencia acumulada, la falta de palabra para describir ciertas frustraciones, la impulsividad, la soledad, la brutalidad, el amor, la soledad y esa sensaciones al borde de la paranoia.

Cuestionarlo todo por esa necesidad de escape, arrojarse frente a las vías, saltar al vacío, planearlo una y otra vez durante tantos años.

Hubo un día donde todo al rededor enloqueció y yo me tuve que hacer cargo, tal como había pasado hace tantos años.

Prometiste no volver a ese lugar,
otra de las tantas promesas que no cumplí

Infielmente tuyo,
Javier

Lo comprendí

Había quedado totalmente desencajado, con una sensación un poco tonta de optimismo, con una necesidad casi magnética de dirigirme al océano.

Lo comprendí perfecto, ahí estaba la clave. Todo apuntaba a que debía dar otro salto de fé y hacerme a la mar, al amar.

Donde la vida realmente ruge, donde no hay apariencias.

Javier

Twenty four hours – Joy Division

A cloud hangs over me, marks every move, deep in the memory, of what once was love.

So this is permanent, love’s shattered pride.
What once was innocence, turned on its side.
A cloud hangs over me, marks every move,
Deep in the memory, of what once was love.


Oh how I realized how I wanted time,
Put into perspective, tried so hard to find,
Just for one moment, thought I’d found my way.
Destiny unfolded, I watched it slip away.


Excessive flash points, beyond all reach,
Solitary demands for all I’d like to keep.
Let’s take a ride out, see what we can find,
A valueless collection of hopes and past desires.


I never realized the lengths I’d have to go,
All the darkest corners of a sense I didn’t know.
Just for one moment, I heard somebody call,
Looked beyond the day in hand, there’s nothing there at all.

Now that I’ve realized how it’s all gone wrong,
Gottas find some therapy, this treatment takes too long.
Deep in the heart of where sympathy held sway,
Gotta find my destiny, before it gets too late.

Not even jail – Interpol

I’ll lay down my glasses
I’ll lay down in houses
If things come alive
I’ll subtract pain by ounces
Yeah, I will start painting houses
If things come alive
I promise to commit no acts of violence
Either physical or otherwise
If things come alive
I’ll say it now
I’ll say it now
Say it now
Oh I’ll say it now
’cause I want it now

When personality is scar tissue
We travel south with this use
I’m subtle like a lion’s cage
Such a cautious display
Remember take hold of your time here
Give some meanings to the means
To your end
Not even jail

We marshal in the days of longing
We tremble like aimless children
And wait to watch the fire
And airing on the side of caution
Betraying all the symptoms
But girl you shake it right
I will bounce you on the lap of silence
We will free love to the beats of science
And girl you shake it right
I’ll say it now

Oh but all this to learn and your hair’s so free
Can’t you feel all the warmth of my sincerity
You make motion when you cry
You’re making people lives feel less private
Don’t take time away
You make motion when you cry
We all hold hands
¿Can we all hold hands?
When we make new friends

I pretend like no one else
To try to control myself
I’m sort of like a lion’s cage
Such a cautious display
Remember take hold of your time here
Give some meanings to the means
To your end
Not even jail.

Instrucciones para llorar – Julio Cortázar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

FIN

La ducha – Charles Bukowski

Nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
«oye, ¡esto sigue duro!»
luego me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella…
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte…
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo…
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno…
para mí, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles fuera
después de los recuerdos del dolor y el fracaso y la
desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en
lugar de
en vida, amén.

El manual del sexting y las nudes en tiempos de pandemia BORRADOR I

Si. El auto complacerse en lo sexual suele ser excitante, sea cual sea tu preferencia, pornografía, perderte en tu mente, accesorios, manos, dedos y otros que puedan escaparse a mi imaginación.  Muchas veces ingenua, desadaptada. 


Un hombre como yo frecuentaba bares, siempre victima o victimario de alguna noche de pasión, ya sea por esa capacidad seductora de poner las palabras precisas en mi boca y la mirada en clavada en los ojos, otras veces por simplemente sentarme a escuchar, mientras la barra sirve, las personalidades se muestran y las caretas caen.

Conocí a 20 letras tiempo atrás en un bar de Ñuñoa, cuando éramos libres de transitar por la ciudad, sin ninguna noción de pandemias, cuarentenas, virus, murciélagos, incertidumbres, Mañalich, Izkias. Un encuentro relacionado con trabajo, ella vestida de negro, todo escote y mucha pierna. En movimientos astutos, casi perfecto titiritero me las arreglé para que quedara sentada a mi lado, ajedrecista cuando se requiere.

Yo me hubiese jugado la vida por una noche perdiéndome con ella, pero como tal cenicienta desapareció. Seria otra noche solitaria.  No sabría de ella hasta hace dos días.

Quien iba a pensar en una persona como yo participando en un “after” office virtual, yo que había decidido hace un tiempo borrarme de cualquier red social, eliminar cualquier registro cibernético producto de la paranoia conspirativa sobre la privacidad, buscando realmente vivir fuera de la pantalla. Fue una conversación confusa, bastante etílica, de mucha desfachatez. 

  • “Callate y dame amor” – Fue lo primero que leí al amanecer con un ojo entre cerrado, mi teléfono casi descargado e intentando descifrar de donde venia tanta osadía 

Ella se las había ingeniado para dar con mi whatsapp, más que inteligente, jugada y determinada, coqueta, quizás tanto como yo, a veces lo dudo, pensaba yo siempre jugar en el límite, la vida se encarga de demostrarme que sigo siendo un aprendiz.

Bastó la siguiente frase, escrita sin mayores expectativas, si cargada en deseo:

  • Me gusta tu foto, el juego entre el antifaz y el espejo te combina perfecto.  – Escribí yo, jugando con el zoom en un pequeño avatar.

Notificación tras notificación comencé a recibir una galería de desnudez, curvas, arte, juegos de seducción, coqueteo, pechos, caderas. Todo lucía perfecta poesía, quizás demasiado armonico para un hombre como yo que está acostumbrado a las cosas rotas, personas rotas.

Será este fenómeno de la híper conectividad, la inmediatez, el paradigma de lo superfluo, fugacidad y entrega. A los pocos minutos terminé envuelto en una conversación de carácter netamente sexual, claro si, también cargada de mucho espíritu. Fascinación sin dudas era la palabra que podía describir como me sentía en ese momento, pero, ¿que sucede cuando el cuerpo pide carne?, ¿que pasa cuando la virtualidad no supera la realidad?, ese descontrol y frustración de querer un poco de muslo, de querer mirar en el alma, incluso, a pesar de la resaca, despertar abrazado a un poco de vida. 

Pasaron un par de horas, con la sangre circulando muy lejos del cerebro, si más cercana al pantalón, con un sentido de rebelión de cuarentena, pensando en todas las vías alternativas para transitar los 120 kilómetros que me llevarían a la gloria.

  • Me acabo de duchar” – dijo ella

Ya fotos de carácter más explicito, mientras yo rebuscaba en cada párrafo la obtención de salvo conductos con motivo de calentura, movilizado por el placer.

  • Joven, ¿cual es su motivo de ingreso a la comuna?”
  • Mi virginidad en tiempos de pandemia” – exclamaría yo

Pues bien, siempre he sido generoso. Pienso que, en la entrega, en los movimientos arriesgados siempre se obtiene la gloria me decidí a devolver la mano:

  • “Una guía sobre como responder a las nudes, manual para hombres heteros y no tan heteros”. Internet, bendito internet.

Principio número uno:

  • No muestres el pene

Principio numero dos:

  • No muestres el rostro

Principio numero tres

  • Lo que circula en internet, seguramente estará para siempre en internet 

 Me cambié el calzoncillo roto y de elástico gastado, tomé mi teléfono, me situé frente al espejo y me dejé llevar. Dejé de lado cualquier noción de pornografía, destruí cualquier rastro de prejuicio, tomé mi chaqueta favorita y la dejé abierta, probé algunos ángulos, algunos juegos de filtros y psicodelia recordando a Andy Warhol y comenzó el juego de flashes.

1 . . . 2 .  . .3 . . .  Enviar 

Tiré mi teléfono a la cama y sonreí.

Una historia de tonalidades Bukowskianas se ha desarrollado estos últimos días, yo que no he sido un muy buen seguidor de las leyes, estoy pensando en arriesgarme por una condena perpetua, en irme de ilegal en el maletero de un auto, caminar camuflado en la oscuridad, todo para saciar esa necesidad animal en tiempos de pandemia.  Cuando el sexting y las nudes parece solo un recuerdo fugaz de una casi olvidada realidad.

¿Cómo lo llevan ustedes?

No es el FIN