Mujeres parte II

Y me han llevado a la cárcel,
directo a manicomios
Depresiones que duran décadas.
Suicidios, deudas, peleas. LOCURA.

Pero había ciertas satisfacción en cada puñalada,
en cada asesinato que lo hacia irresistible,
había magia y traversura.

Atado sobre las vías cuando viene una locomotora a toda velocidad,
INEVITABLE.

Ahí,
cuando se presenta la sonrisa suicida,
la sonrisa imperturbable,
de quien ha entregado su vida al arte,
al am ARTE

Infielmente tuyo,
Javier

Mujeres

He conocido a cientos, me he acostado con unas cuantas más solo con el afán de descubrir quizás algo que solo está reservado para los enamorados. Y lo prometo, me juego la vida en cada arremetida, en cada beso en lugares secretos, en caricias que me aprendí, como quien estudia una enciclopedia.

He descubierto sensaciones en mujeres que nunca se habían permitido experimentar, en algunas ocaciones solo con una palabra . . . demasiada belleza en todas, cada una tan peculiar, un tesoro, un misterio, una historia. Sí, siempre valía la pena permitírselo. Y yo no fingía, cada vez que miraba a los ojos a alguien estaba dispuesto para recibir un disparo directo a mi cabeza, pero jamás a mi corazón. Nunca una fantasía producto de todas las drogas sobre la mesa, demasiado real.

Pero el despertar siempre era el más brutal de los castigos, la resaca siempre se podía controlar, pero aquella sensación de querer saltar por la ventana y desaparecer para siempre era la mejor de las sentencias.

He conocido mujeres, todas fantásticas. La mayoría con cicatrices deliciosas, producto de viejos amores, realmente rotas, la mayoría más inteligente que yo. Muchas piensan que soy un niño abandonado y me acarician mientras finjo dormir, ahí cuando caen las caretas en cuando más quiero escapar.

No hay escape de la gravedad,
volvería a romper todas las reglas por respirar ese aire, solo una vez.
Una última vez, como aquella promesa de todos los adictos.

Infielmente tuyo,
Javier

Tazón rojo

La faceta más macabra de la vida intenta golpearme, aquellas coincidencias que huelen a la mejor conspiración de todas, una conspiración de amor y locura.

No solo faltaba con las malditas canciones, las putas fotografías, las pesadillas, los aromas y uno que otro gesto mal copiado en otra mujer.

Una taza roja, llena de café al medio día, cuando el sol se siente delicioso y la luz los hace a todos ver más guapos que de costumbre. Quizás la primera vez que aprendí a beber café, otra de nuestros rituales que me torturan y deleitan, otra carcajada ridicula del titiritero.

Dias de especial calma,
sensaciones que recuerdan a otra vida.

Infielmente tuyo,
Javier

Cuando veas esto puedes reir

Supersonic

I need to be myself
I can’t be no one else
I’m feeling supersonic
Give me gin and tonic
You can have it all but
How much do you want it

You make me laugh
Give me your autograph
Can I ride with you
In your BMW
You can sail with me
In my yellow submarine

You need to find out
‘Cause no one’s gonna tell you what I’m on about
You need to find a way for what you wanna say
But before tomorrow

‘Cause my friend said he’d take you home
Sits in a corner all alone
He lives under a waterfall
Nobody can see him
Nobody can ever hear him call

You need to be yourself
You can’t be no one else
I know a girl called Elsa
She’s into Alka Seltzer
She sniffs it through a cane
On a supersonic train

And she makes me laugh
I got her autograph
She done it with a doctor
On a helicopter
She’s sniffin in her tissue
Sellin’ the Big Issue

When she finds out
No one’s gonna tell her what I’m on about
You need to find a way for what you wanna say
But before tomorrow

‘Cause my friend said he’d take you home
Sits in a corner all alone
He lives under a waterfall
Nobody can see him
Nobody can ever hear him call

Conectarme

Respirar , no entrar en los juegos absurdos ligados al ego. Puedes pasar de todo aquello.

Incluso feliz hoy.

Hay tantos lugares que me gustaría mostrarte

Reserva Nacional el Arrayan
Horses
The endless river
Free
Relax

Y me hubiese pasado horas conversando con la gringa, no había experimentado tanta paz en mucho tiempo

I

ahí estaba yo, ya no tan desesperado como de costumbre, pero sí como siempre captándolo todo. Leyendo un cuento sobre como los padres van al oeste, lugar que para mi siempre ha significado ocaso. Transitando por el pasillo de un edificio desconocido para mi.

Mientras la desesperación y la tensión hacen circular la sangre a mis lugares favoritos.

Ella se abalanza sobre mí y yo me vuelvo objeto del deseo, me pierdo y eyaculo sobre un chaleco negro que solía ser de su padre.

El toque de queda se pronuncia y debo acelerar a toda velocidad, más cuerdo que de costumbre, más sobrio que de costumbre.

Infielmente tuyo,
Javier