El estado presente de las cosas

Cuando estás ahí no había lugar para las dudas, no había vuelta atrás, cuando el mar rugía y sentias venir el set a metros de distancia sabías que te jugabas la vida y en ese momento, solo en este momento te concentrabas en el estado presente de las cosas, a mi me resultaba imposible hacerlo en otro lugar, lo había intentado con trabajos, novias, drogas y la religión. Solo estabas tú y tu locura dispuesto a jugartela por unos pequeños instantes de placer, que parecían ser eternos. Cuando estoy tras las rejas o atado en camisas de fuerza es lo único en lo que puedo pensar y puede ser que en ti, querida.

Javier

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