Me gustas, pero no lo suficiente ! – me ha dicho con toda la honestidad que yo esperaba.
Te miro y me dan ganas de ir a darte un buen beso – con una mirada muy decidida y un tono muy seguro, yo le acaricio la rodilla y me transporto a una escena bastante romántica.
Mientras me habla de Benjamin y otro nombre que no recuerdo, mientras me vuelve a repetir que lo nuestro nunca funcionaría, mientras voy en contra de todo lo que debería, le aconsejo que se decida por uno de ellos, que a mi me deje en otra escena, una un poco más especial, una más sincera, una sin amantes decretos, ni encuentros ilícitos, a mi déjame un un rincón más saludable, uno de ternura y por supuesto uno de pasión.
Es extraña esta posición, siempre fui el cabron, hoy soy yo el cordero.
Si no estás dispuesta a una revolución, mejor toma otro camino
Javier
