Resultó ser que la latitud 50 grados norte era una rompecorazones. No hablo por mi, por que a pesar de haberme desvestido de cualquier careta y máscara, mi corazón está firme, armado y sigue haciéndose grande. Yo lo predije, como aquella canción que te envié:
«Girl you’re just a child, a heartbreak».
Si también fantasee con algunas cosas más atrevidas, de las cuales será sólo el tiempo testigo. Mientras intento hacerme cargo del huracán fantástico que dejas a tu paso, por que me saca una sonrisa, estás viviendo, estás confundiéndote, es tu momento, eres la reina de la fiesta.
Te veo y te pienso como una niña pequeña, con la oportunidad de tropezar con cada piedra, con la oportunidad de ensuciarte, de probar nuevos sabores. Sabes que siempre puedes venir a contarme un poquito de aquello, fingiré un poquito de celos y te daré un abrazo.
También te pienso de todas las otras maneras, un poco más real, un poco más fantástica
Javier
