Nuevamente el café se sentía delicioso,
el aire tibio previo a la lluvia,
la luna luminosa,
la sensación de la aventura eterna,
el coraje de los enamorados,
la pasión de la juventud,
la libertad de lo salvaje.
Otra vez la luna causa estragos,
moviliza cada partícula,
me hace aullar, rugir, llevándome al éxtasis.
Hay sensaciones que no son pasajeras,
el amor es eterno,
el tiempo no tiene oportunidad de suicidarse,
está condenado a la muerte cronométrica.
Soy un capitán,
soy un pirata moderno,
un caballero medieval,
en lides nobles con princesas modernas,
fantásticas.
Eres maravillosa un lunes por la mañana,
más cuando crece el deseo,
más cuando soy eterno en espíritu.
Javier
