En un acto de completa misoginia, palabra muy de moda, con Sebastian empezamos a tramar toda esta jugada estratégica que haríamos con las muchachitas el día jueves, como si ellas fueran valiosas piezas de intercambio, mientras yo prometo llevarle a Francisca, para mi una niña cargada de tanta inocencia, el me ofrece el gran premio, promete llevarme a esta obra arte con la cual me siento tan hipnotizado.
Mientras las en listamos en un ranking de apariencia, yo sin culpa como siempre, sin una pizca de vergüenza o arrepentimiento, mientra soy un gran hijo de puta.
Cuanta locura
