Valparaiso, viaje emocional

Mi viaje a Valparaiso fue un viaje totalmente emocional, si bien había viajado a viña con motivo de surfear en concon, Valparaiso era una historia totalmente diferente. Mi encuentro con Tokerau, este muchacho que intento tantas veces salvarme, incluso a través de la fe y toda esa cosmovision propia que tanto aborrecí, fue sentirme en paz, nos faltaron horas para ponernos al día con todos nuestros planes, sueños, todos nuestros amoríos, embarazos interrumpidos, vida, nos falto tiempo para conversar de la vida.

Valparaiso sigue siendo esa puta borracha, la perra más alcohólica que conocí. Los mismos intoxicados medidos en medio del transito peatonal, el mismo travesti  que ordena los autos, las misma muchacha sin dientes ofreciéndome sexo oral, decadencia. El olor a cerveza vencida me repugno, como si fuese tan lejano a mí, los ofrecimientos de falopa y vino rancio ya no era atractivo, incluso me generaba rechazo.

Ha pasado tanto tiempo mi ciudad bohemia, han acontecido tantas historias, sabias que ahora frecuento restaurantes caros y no miro el total de la cuenta, sino que simplemente paso la tarjeta, sabias que llevo encima ropa cara y que tengo ese acento arrogante tan practicado, que suele parecer despectivo. Mi ciudad traicionera que me mostraste la parte más oscura de mi existencia, donde toque fondo cada noche para perderme en cantinas donde por suerte sobreviví, donde me refugie en la calle, en la muerte, en los personajes mas inverosímiles, siempre custodiado por un ángel guardián.

Vi el mar, vi mi casita del desbrozo donde la cama evidencio todos mis crímenes, donde hice el amor a quien se cruzara, recordé un viejo amor, aquel que me cambio la vida, nuestros paseos al atardecer, tomando mate frente al mar, la fragancia perfecta del océano, el color carmesí. Mis peleas a muerte entre pistolas y cuchillos, detenciones policiales, la explosión de mi alcoholismo. La autodestrucción.

Me senté en aquella sala de la universidad a nadie estuvo a la altura, si tal vez Paula, esa muchachita tan mesurada, ella sí que pintaba para inteligente. Yo no pertenecía ahí, yo estaba para cosas grandes y todos lo sabían.

Entre al baño, el mismo baño donde follaba con M.J. en cada mirada calentona que nos dábamos en clases, en mismo baño donde dejábamos armadas lineas de cocaina mezclada con tal vez que para volvernos locos, para olvidarnos de la absurda realidad. Me encontré mucha gente y todo parece igual, como si se hubiese congelado el tiempo, como si yo no hubiese vivido tantas cosas en mi desaparición de la realidad.

Sabra alguien de mi historia, sabrán cuándo me he esforzado, sobran que se tantos secretos.

Volver a ciertos lugares, respirar ciertos aromas, recorrer viejos pasadizos, recordar como te tomaba la mano e íbamos sin tiempo, cuando te pedí que fueras mi compañera de vida y que estaba dispuesto a todo, a dejar todo por nuestra felicidad.

Este lugar tiene magia, pero ya no es para mi.

Infielmente tuyo,
javier

 

 

Autor: jstrahalm

Just a boy . . .

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