sinsinsentidos

Ambos éramos piratas, la conversación giró alrededor de Dylan y Kerouac. Sin duda una de las personas más cultas que conocía. Quizás por eso el era mi jefe.

Se que eres un hombre de libros – dijo el mientras relataba unas de las tantas veces que fue detenido por la policía.

La mente juega, ¿No logras ni siquiera contar hasta 100? Menos al amanecer cuando la gravedad parece implacable, cuando factura la falta de sueño, la locura y tu última noche acariciándola.

Recuerdas todas esas pesadillas de niño, una a una se fueron haciendo realidad, mientras sonrío, celebro lo macabro, de fondo Johann Sebastian Bach. Aún, en la parte más retorcida de mi cabeza los cadáveres dan vueltas y vueltas, marionetas, perfectas marionetas como muchas veces yo fornicado por la rutina.

Melancolía eterna, caminar errante, equilibrista de cornisas, suicida y loco.

¿Por qué mi teléfono no deja de sonar?, ¿Por qué insisten en salvarme la vida?, solo hay ilusiones en el oeste, solo hay algo de fantasía en el sexo y delirios en las drogas.

Solo hay autentica vida cuando se apunta al limite, tendiendo a la muerte, ¿irónico?, demasiado.

El daño ha sido proporcional al dolor, la música burlándose y haciendo de perfecta banda sonora de toda aquella fantasía.

¿Quién mas presentó una sonrisa en el pelotón de fusilamiento?, Todas las fichas van a una sola jugada, siempre todo el camino.  

Autor: jstrahalm

Just a boy . . .

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