Hoy la volví a mirar con ternura. No hizo una sola pregunta y eso me agrado. Mientras una excusa me pone al lado de ella, acaricia mis heridas, mis más bellas heridas que aún no sanan.
Estoy a Merced de la luna, mientras las energías son como fuegos de pirotecnia de alguna noche en Hollywood.
Extraña sensación.
Infielmente tuyo,
Javier
