Yo había sido desterrado de demasiado lugares, habían ciertos sitios a los cuales yo prefería no volver, demasiados disturbios, demasiados huracanes. Había incendiado demasiadas ciudades es mi andar.
No necesitaba que C me dijera una sola palabra al respecto, al mismo tiempo yo no necesitaba hacer una sola pregunta para comprender aquella inadaptación a la realidad que compartimos.
«Tan pronto como quieren un poco de mi alma salgo corriendo o lo incendio todo» – comentó en su tercera cerveza.
La miré y sonreí,
compartimos la misma clase de locura, quizas por eso nos llevábamos tan bien
Ha sido un octubre espectacular.
Infielmente tuyo,
Javier

