El mundo inverosímil seguía su rumbo, navegando por la galaxia. Hoy la tarde cálida trajo recuerdos, mientras nos habíamos pasado otra noche anestesiados, quizás por la única persona que podría entender esta locura.
Queríamos ir siempre un poco más profundo, buscando maneras particulares de ganar la más exquisita batalla, aquella por la libertad.
Estábamos dispuestos a todo por ello. Incluso jugarnos la vida
La tarde emana nostalgia y el atardecer hace lo suyo.
Te extraño enana,
Infielmente tuyo;
Javier
