No hay piedad ni misericordia en lo salvaje, solo se sigue al instinto. Se vive en movimiento.
Otra vez son las cinco de la mañana.
Infielmente tuyo,
Javier
No hay piedad ni misericordia en lo salvaje, solo se sigue al instinto. Se vive en movimiento.
Otra vez son las cinco de la mañana.
Infielmente tuyo,
Javier