Sonreí, por que a pesar del caos me quedó una buena lección: Pude facinarme completamente por otra persona, en sus atributos y aquellas cosas que me resultan un poco patéticas.
Sigo derribando putas murallas que creí indestructibles, para el amor más amor, ¿no cariño?
Tengo ahí dando vueltas una sonrisa un poco idiota, un poco de inocencia, una pizca de inmadurez y por sobre todo una belleza que combina perfecto con el intelecto, desafiante como para inspirar a un hombre como yo.
No hay certezas . . .
Javier

