Colgué la llamada, me disponía ahora a saltar y vuelve a sonar el puto teléfono, llamadas que juré jamás ignorar, sin importar el nivel de locura. Mi hermana que me ablandó el corazón. Una voz familiar que siempre me rescata del infierno.
Colgué la llamada, me disponía ahora a saltar y vuelve a sonar el puto teléfono, llamadas que juré jamás ignorar, sin importar el nivel de locura. Mi hermana que me ablandó el corazón. Una voz familiar que siempre me rescata del infierno.