ya, ahora si que si dispuesto a saltar, era Beatriz y algunas secuelas de la locura de sábado. No debí jugar tanto con mi teléfono.
Entendí que en la trivialidad y esa capacidad de reírse hasta de las situaciones más inverosímiles estaba lo más importante de la vida.
Del caos pueden salir situaciones asombrosas.
Me bajé del puente y caminé a casa,
La abstinencia no era una puta broma
