La desnudez del alma
vino acompañada del estorbo de la ropa.
Ahí estábamos, sobre la cama
deleitándonos con nuestras cicatrices,
exponiendo nuestros mayores miedos,
hablando de aquello
que la mayoría evitaba.
Y surgen las primeras lagrimas
rascando en viejas heridas,
la verdad, solo la verdad.
Nos quedamos ahí abrazados
como si el tiempo no existiera,
hicimos el amor
con tanta ternura
con tanta pasión,
como si fuese nuestro ultimo aliento.
Aquel domingo cambiará nuestras vidas?
lo sabremos en un par de semanas mas.
Javier
