Y me da aquel beso en la clandestinidad de un sábado de abril, no fue un beso de pasión, sino un beso cargado a la ternura. Mientras continúan los juegos de piernas, los juegos de manos. Mientras la complicidad y la química destellan. Cuando batallo con mi parte mas salvaje, cuando gobierno el impulso de tomarte fuerte por la cintura y consumirte total una vez.
Cuando fantaseo con desaparecerlos a todos y quedarme a solas contigo en la habitación, no en el afán de la escena pornográfica sino bien aquello que trasciende, sigo diciendo que me quedaría a pasar la noche, sigo diciendo que prepararía el desayuno y hasta pensaría en dormir.
¿Estarás en alguna de todas aquellas lineas solitarias de mis manos, o solo serás otro espejismo?. Estoy muy cerca de descubrirlo
Javier
