mi pedacito de luna, refugio del alma.

Cada día contra las probabilidades,
si si si para mi se puede salir de un jaque mate,
se puede salir de las cuerdas,
vencer a la genética,
crear vacíos cósmicos anti gravitatorios.

Y sigo viajando a la luna cada noche,
con un café bien cargado en mi mano derecha
y un buen libro en la izquierda,
con un baúl de tantos tesoros que he ido cogiendo en el camino.

En la luna logro ver las cosas con perspectiva,
con una sabiduría insondable,
logro rebobinar un poco algunos capítulos y sacar lecciones.
Cuando me siento con mi café en la luna el tiempo no transcurre,
la cuenta no llega,
las amantes no intentan robarte el alma,
las canciones no terminan,
el atardecer no es fugaz
y la armadura del caballero es inútil.

Cuando estoy en aquella luna,
me siento con mamá
y nos contamos todas aquellas cosas prohibidas.
Solo en ese instante voy sanando,
cuando estoy en mi luna y la ciudad duerme.

Visito mi luna,
de reservas infinitas de energías,
fuente de la sabiduría del universo,
de la música perfecta,
aquel aire tibio que precede a la lluvia,
aquella sensación de la ferocidad del mar.

Ahí los fantasmas son juegos de niños,
todo es magia y colores,
un poquito de buena melancolía,
una belleza particular de la primavera,
una sensación deliciosa de invierno,
la energía del verano y aquellos aromas de otoño.

En el rinconcito de mi alma,
donde aun se nos permite soñar.

Puedes venir cuando quieras,
quítate los zapatos.

Javier

Autor: jstrahalm

Just a boy . . .

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