Tan noble en pensamiento. No disfruto hacer daño, no disfruto hacer sentir mal a nadie.
Me puedo odiar de tantas maneras algunas noches.
Debería empezar a hacer algunos cambios en mi vida.
Infielmente tuyo,
Javier
Tan noble en pensamiento. No disfruto hacer daño, no disfruto hacer sentir mal a nadie.
Me puedo odiar de tantas maneras algunas noches.
Debería empezar a hacer algunos cambios en mi vida.
Infielmente tuyo,
Javier
Me quedé pensando mientras dormía con Antonia: No recuerdo cómo era aquello de hacerte el amor, no recuerdo tus expresiones al perderte, no puedo encontrar en ningún rincón de mi memoria tu respiración agitada sobre mí. Dios, olvidé como besabas, como me acariciabas.
Me he quedado con nada, extraña sensación cuando no he vuelto a dormir.
Infielmente tuyo,
Javier
Cuando las llevaba a la habitación, para mi era encender un interruptor, buscar cada una de aquellas sensaciones perdidas en caricias, embestidas y orgasmos.
Ni siquiera un poco cerca.
Infielmente tuyo,
Javier
Lo entendí perfecto cuando descubrí a César viviendo en la misma especie de altos y bajos que yo, perdiéndose en una mujer no correspondida, cómo lo hice yo hace un tiempo. Pensando que ella algún día despertaría, quizás se golpearía en la cabeza pensando que yo era el indicado.
Patrañas, eso no existió, por lo menos entre nosotros. Yo me dediqué a consumir las sobras sin esperar una pizca a cambio, a pesar de que cada vez que ella pudo atravesó una espada desde lo más profundo de mi corazón. Sin remordimientos, por que la gravedad es implacable en todas las historias de amor, incluso en las más probables.
La marihuana fue exquisita, el alcohol mucho mejor, para que decir lo invencibles bajo los efectos de la cocaina , para que decir del amor.
Sensaciones que no se pueden describir, atardecer poéticos, puestas de sol y amaneceres que no podrían tener descripción
Mientras esas cosquillas en el estomago por querer algo más de la vida ataca, yo intento mantenerme a flote
Infielmente tuyo,
Javier
Han sido días realmente interesantes, señales, misticas, reflexiones abundantes. No he dormido en días le comenté, mientras intentaba recordar cómo había llegado a su habitación.
Preparó la cama, me acarició el cabello y cerré mis ojos.
Sincronias perfectas, palabras demasiado exactas en momentos, espacio tiempo que acojona.
Te pienso hoy en tanta paz,
lo podría conseguir todo otra vez.
Soy invencible,
algunas veces.
Infielmente tuyo,
Javier
Nos dormimos escuchando un loop infinito de wicked games, desnudos en un departamento al otro lado de la ciudad.
Espontaneidad y risas.
Me volví a sentir vacío
Infielmente tuyo,
Javier
Feliz año cariño
Fue increible, comencé a recordar cada detalle de aquel departamento, los colores rosados de las paredes, las mascaras colgadas en la pared que daba al sur, incluso con sus telarañas. El mueble donde se ponia la radio, sobre el rack donde se lucian las encilopedias, dios mio, si me esforzara podría incluso recordar la marca.
Recordé mi habitación, el camarote, el rack y la television cuadrada, la ventana que daba hacia americo vespucio, el 5340, recordé los tonos quizás «purpuras» , el relieve de la pared, la alfombra de mickey mouse. Recordé incluso como era cerrar aquella de esas pequeñas puertas. Recordé la lampara, recorder aquella inquietud de cuando veniamos de la serena a visitar aquel departamento.
Recorde a mamá llegar con regalos desde santiago, ropa principalmente.
Recordé el mueble de mimbre, donde coleccionaba juguetes, donde coloqué mis cuadernos y libros forrados. Recordé a Matias y Sebastian invitados a almorzar mientras mamá visitaba cualquier dimension de la realidad.
Las tardes de bicicleta, las reuniones de apoderado en panico porque mamá no se podia el culo.
Recordé el closet que nunca cerraba, la infinidad de ropa.
Recordé el baño chico, la pieza de los cachureos, llena de basura, «materiales» decia ella.
Recordé la casa ordenada, el fondo de la cocina donde habia una ventana que daba al centro del edificio, mientras con angelo colgabamos una pita y dos improvizados telefonos de plumavit para cuando los silvidos no funcionaran.
Recuerdo el calefon que emanaba gas, derecha o izquierda, la flama parecía que podia enviar a cualquier cohete a la luna.
Recuerdo la baranda, con el tiesto de jugo regar las plantas, no solo las nuestas, sino las de la mayoria de los vecinos del 5340
Las guerras de bombitas de agua, la primera vez que tuvimos cable, la aspiradora sobre la alfombra, la cartera de mamá, el monedero de mamá.
LLevar a gabriela a comer un completo en San Luis de Macul, creyendome lo suficientemente maduro para mantener una casa jajajaja.
Recuerdo que me fui de casa por tres horas
Recuerdo el panico cada vez que abria una puerta.
Recuerdo las sesiones evangelicas con la vecina del cuarto piso , Edith, quien de verdad me hizo pensar que mamá estaba poseida.
Recuerdo la paz que me trajo Freddy, recuerdo la primera vez que me sentí por fin tu hijo.
Recuerdo los putos viajes a calera, recuerdo estar sentado en una casa viendo peliculas, escribiendote cartas, fumando humo en cartones.
Recuerdo inventar explicaciones de donde está mamá
Recuerdo tu y yo por fin a solas, gritandote en una iglesia en la serena, «Como se te ocurre morirte hija de puta» mientras golpeaba todo a mi alrededor, mientras mi corazón se desgarraba
Recuerdo, un poco en confusion aquellas reuniones de AA, pensando que todo era un juego, sin saber que mierda significaba todo, recuerdo las fiestas de cumbia, recuerdo fiestas en las compañias, tierra, inocencia e inmadurez.
Recuerdo ser complice mientras comprabas en la botilleria: » No le cuentes a los tatas» mientras bebias una lata de cristal y el mundo ya era tuyo.
La ropa de aseo, tu música, el aroma que detestaba.
La primera vez que recibí una cachetada, por que me la merecia, cuando me armaba de valor y marcaba el telefono para pedir ayuda.
Ambos sobre una ambulancia, pensando que por fin te habia perdido para siempre, la UTI,la UCI. mientras tu cuerpo inerte no respondía.
las veces que me hice el dormido, la veces que intente nunca más respirar.
Cada vez que te recogí del suelo, que limpié tu vomito, que te lleve a la cama. De los brazos, de las piernas.
Cuando te dije que te amaba;
que eras la mejor mamá del mundo.
Cuando te miré fijo al rostro y te dije: Deja de hacernos daño.
Pasaron un par de semanas,
inevitable gesto de rodillas,
rogando a tu dios,
al cual tengo tanta bronca.
La mas linda enseñanza,
Javier
Infielmente tuyo;
Javier
I M M M
reirás de esto !! cresta , cuanto me cuesta