Recuerdo

Fue increible, comencé a recordar cada detalle de aquel departamento, los colores rosados de las paredes, las mascaras colgadas en la pared que daba al sur, incluso con sus telarañas. El mueble donde se ponia la radio, sobre el rack donde se lucian las encilopedias, dios mio, si me esforzara podría incluso recordar la marca.

Recordé mi habitación, el camarote, el rack y la television cuadrada, la ventana que daba hacia americo vespucio, el 5340, recordé los tonos quizás «purpuras» , el relieve de la pared, la alfombra de mickey mouse. Recordé incluso como era cerrar aquella de esas pequeñas puertas. Recordé la lampara, recorder aquella inquietud de cuando veniamos de la serena a visitar aquel departamento.

Recorde a mamá llegar con regalos desde santiago, ropa principalmente.

Recordé el mueble de mimbre, donde coleccionaba juguetes, donde coloqué mis cuadernos y libros forrados. Recordé a Matias y Sebastian invitados a almorzar mientras mamá visitaba cualquier dimension de la realidad.

Las tardes de bicicleta, las reuniones de apoderado en panico porque mamá no se podia el culo.

Recordé el closet que nunca cerraba, la infinidad de ropa.

Recordé el baño chico, la pieza de los cachureos, llena de basura, «materiales» decia ella.

Recordé la casa ordenada, el fondo de la cocina donde habia una ventana que daba al centro del edificio, mientras con angelo colgabamos una pita y dos improvizados telefonos de plumavit para cuando los silvidos no funcionaran.

Recuerdo el calefon que emanaba gas, derecha o izquierda, la flama parecía que podia enviar a cualquier cohete a la luna.

Recuerdo la baranda, con el tiesto de jugo regar las plantas, no solo las nuestas, sino las de la mayoria de los vecinos del 5340

Las guerras de bombitas de agua, la primera vez que tuvimos cable, la aspiradora sobre la alfombra, la cartera de mamá, el monedero de mamá.

LLevar a gabriela a comer un completo en San Luis de Macul, creyendome lo suficientemente maduro para mantener una casa jajajaja.

Recuerdo que me fui de casa por tres horas

Recuerdo el panico cada vez que abria una puerta.

Recuerdo las sesiones evangelicas con la vecina del cuarto piso , Edith, quien de verdad me hizo pensar que mamá estaba poseida.

Recuerdo la paz que me trajo Freddy, recuerdo la primera vez que me sentí por fin tu hijo.

Recuerdo los putos viajes a calera, recuerdo estar sentado en una casa viendo peliculas, escribiendote cartas, fumando humo en cartones.

Recuerdo inventar explicaciones de donde está mamá

Recuerdo tu y yo por fin a solas, gritandote en una iglesia en la serena, «Como se te ocurre morirte hija de puta» mientras golpeaba todo a mi alrededor, mientras mi corazón se desgarraba

Recuerdo, un poco en confusion aquellas reuniones de AA, pensando que todo era un juego, sin saber que mierda significaba todo, recuerdo las fiestas de cumbia, recuerdo fiestas en las compañias, tierra, inocencia e inmadurez.

Recuerdo ser complice mientras comprabas en la botilleria: » No le cuentes a los tatas» mientras bebias una lata de cristal y el mundo ya era tuyo.

La ropa de aseo, tu música, el aroma que detestaba.

La primera vez que recibí una cachetada, por que me la merecia, cuando me armaba de valor y marcaba el telefono para pedir ayuda.

Ambos sobre una ambulancia, pensando que por fin te habia perdido para siempre, la UTI,la UCI. mientras tu cuerpo inerte no respondía.

las veces que me hice el dormido, la veces que intente nunca más respirar.

Cada vez que te recogí del suelo, que limpié tu vomito, que te lleve a la cama. De los brazos, de las piernas.

Cuando te dije que te amaba;
que eras la mejor mamá del mundo.

Cuando te miré fijo al rostro y te dije: Deja de hacernos daño.

Pasaron un par de semanas,
inevitable gesto de rodillas,
rogando a tu dios,
al cual tengo tanta bronca.

La mas linda enseñanza,
Javier

Escupí al cielo

Pensé que conocía tan poca gente que había raspado o indagado en lo profundo de la vida, pensé que quizás todo siempre trataría de un buen amor, incomprensión, madres con sobredosis y sensaciones de no pertenencia.

Había tanto más allá, todos sufrían sus grandes tragedias, era tan importante como cuando francisca se rompió una uña como cuando Julian saltó del piso 23 de edificio.

Nuestras grandes tragedias, nuestras grandes batallas.

Tomé a mamá con fuerza y le dije a mis 9 añ0s: «No entiendo como no puedes parar, se trata de voluntad»

A mis 27 años mi di cuenta de que escupí al cielo.

Infielmente tuyo,
Javier

Yess, psquiatra

Y así, rompiendo cualquier norma, a eso de las 23.00 horas del sábado me monté en mi motocicleta, 2 condones en mi bolsillo izquierdo y un poco de cocaína en el derecho. Siempre muy atento a la policía, siempre creyéndome ir a 10 pasos adelante de todos.

Estratégicamente me estacioné afuera, ustedes saben, las ganas de salir siempre arrancando son fuertes, yo me sé todas las vias de escape.

  • «Tengo un botón de emergencia en caso de que me quieras asesinar» – confesó.
  • «No tengo intenciones de matarte aún» – Respondí relajado.

Me fuí al baño mientras preparaba los primeros tragos de lo que sería una noche interesante en compañía de una psiquiatra, me armé una perfecta línea para salir del estado de letargo que el insomnio había dibujado sobre mí.

Follamos como si el mundo se fuese a acabar, follamos como follan dos personas de diferentes partes del mundo y que no les importaría morir ahora.

Fue al closet, sacó una pastilla y desperté con el peso del mundo en mis hombros.

Menuda noche,
fascinado

Infielmente tuyo,
Javier

demasiada gloria

Y solo esperas la siguiente dosis, mientras te vas quedando solo. Aquello te encanta, lo adictivo de la soledad, del vivir sin explicaciones, mi mayor adicción sin duda.

Al borde de un exquisito precipicio, con una vista que dejaría sin respiración a cualquiera, mientras mi corazón se acelera. Dios, no puedo dejar de pensar un una mujer.

Hubo demasiada gloria.

Infielmente tuyo,
Javier