Christmas

La navidad desbordaba melancolía.

Serán las fechas?

En mi espacio solitario

Buscando compañía vagabunda ,

Recuerdo de prostitutas,

Cantineros y viejos amores.

Recuerdas que una vez preparé la cena para tres? , recuerdas que nos sentamos a la mesa y dimos las gracias.

Mi época más suicida, mas destructiva.

No dejo a santa entrar a mi puerta, lo asesine hace varios años en medio del humo de cigarrillos y una que otra sobredosis.

Maria aborto a cristo para mi, el hijo de puta no ha nacido.

Divagaciones pre navideñas.

Infielmente tuyo,

Javier

Despréndete

Despréndete de todo lo que sabes,

De todo lo que conoces.

Abandona el teléfono móvil constante en tu mano derecha.

Viejas amantes,

Antiguas costumbres.

Baila sobre el cadaver de toda tu familia,

Abandona tu hogar,

La religión ,

Los viejos autores .

Has volar tu cabeza,

Piérdete en aquel instante.

Sácate el corazón del pecho y báilale a la luna.

No hay cómo ser asesinado por una amante

Infielmente tuyo,

Javier

La mesa del frente

Era casi mágico aquello que ocurría en la mesa del frente. Cada mujer que llegaba era exponencialmente más guapa que la anterior, increíblemente más de mi gusto.

Cómo si todo se tratara de una broma cósmica, otra de las jodas de los dioses.

Yo a merced del viento y la luna

Infielmente tuyo,

Javier

Dos clases de infierno – C.B.

Estuve sentado en el mismo bar durante 7 años,
desde las 6 de la tarde hasta las 2 de la mañana.
A veces no recordaba haber vuelto a mi habitación,
era como si estuviera sentado en ese taburete continuamente.

No tenia dinero pero de alguna manera seguía poniéndome copa,
no era el payaso del bar, sino más bien el bobo,
pero a menudo,
un bobo es capaz de encontrar alguien más bobo que lo invite a beber.
Por suerte era un garito concurrido.

Pero yo tenia un punto de vista,
estaba a la espera de que ocurriera algo extraordinario,
sin embargo a medida que iban transcurriendo los años ,
no ocurria nada a menos que lo provocara yo.

Un espejo roto en el bar,
una pelea con un gigante de dos metros y pico,
un filtro con una lesbiana,
la capacidad de llamar al pan pan y el vino vino
y resolver disputas que no había empezado.

Un dia sencillamente me levanté y me fui,
así, sin más.
Y al empezar a beber a solas,
mi propia compañía me resultaba más que satisfactoria.
Luego, como si a los dioses les incordiara mi tranquilidad de espíritu,
las mujeres comenzaron a llamar a mi puerta.

Los dioses enviaban mujeres al bobo,
las mujeres llegaban de una en una,
y cada vez que se marchaba alguna,
los dioses enviaban a otra de inmediato,
sin darme el más minimo respiro.
Y todas parecían al principio un nuevo milagro,
pero todo lo que al principio parecía maravilloso,
terminaba mal.
Culpa mia claro está, eso solían decirme.

Los dioses son incapaces de dejarle a un tipo que beba solo,
tienen envidia de los placeres sencillos.
Así que envían a una mujer que llame a tu puerta.

Recuerdo todos aquellos hoteles baratos,
era como si todas las mujeres fuera la misma.
El primer delicado golpecito en la puerta de manera y luego,
vaya, he oido esa música tan hermosa que escuchas en la radio,
somo vecinos,
estoy en la 603,
pero nunca te he visto por el pasillo,
adelante, y la santidad se va al carajo.

También recuerdas aquella vez,
que te acercaste por detrás al gigante de dos metros y pico
y le tiraste el gorro vaquero,
al tiempo que gritabas,
– eres tal alto que seguro que no puedes chuparle los pezones a tu madre,
y alguien del bar dijo:
– Oiga caballero, olvídelo, está grillado. Es un gilipollas , no sabe lo que dice.
– Se exactamente lo que digo y voy a decirlo otra vez. Eres tan alto que seguro….

La pelea la ganó el, pero no moriste.
No tal como moriste por dentro después de que los dioses dispusiera que todas esas mujeres fueran a llamar a tu puerta.
La pelea a puñetazos era más limpia, el era lento, estupido, incluso estaba un poco asustado y la batalla te fue bastante bien durante un buen rato.

Tal como te fue al principio con todas esas mujeres
que enviaron los dioses.
La diferencia, decidí, estribaba en que al menos tuve una oportunidad con las mujeres.

C.B.

Rw

Que difícil puede ser lidiar con la gravedad, sobre todo cuando suenan aquellas canciones.

«Llegaré solo hasta el umbral»

Pienso en aquella muchachita, R.W. La pienso desde al inocencia, desde aquellas cosas que aún no conozco en su cabeza, tal vez como algo que debería cuidar , tal vez romper y profanar.

Yo debo ser el villano, el hijo de puta de siempre, pero se que me observas, se que sientes curiosidad y tal vez te gustaría un día experimentar aquellas cosas tan diferentes a las que has vivido , aquel caos, aquel trago amargo, lo fuera de la ley

Infielmente tuyo,

Javier

Tal vez un día

Pase por la habitación de Gabriela, luego por la habitación de Patricia ,Sofía estuvo muy bien aquella noche.

Me senté solo y en silencio, tocando algunos acordes de la guitarra, tal vez soñaba «wonderwall» o «half the world away»

Estuve desperdiciando mi vida en discotheques , comprando cocktails a mujeres de plástico , estuvo hundido en bares conociendo hitorias que te harían volar la cabeza.

He estado pensado en cómo sería hacerte el amor al atardecer, entre el calor de Santiago, aquellos sujetadores rojos y la fantasía que imagino en la entrepierna. A veces fantaseo en el error estupido de acabar adentro y viajar por nueve meses, en libertades absolutas, en aprendizajes , como cicatrices profundas, siempre lleno de coraje , sin miedos. Cómo si estuviera seguro de poder resolverlo todo.

Sin egoísmos, sin pretensiones. Tal vez amar por el solo justo de que se siente bien, aullar a la luna llena en cada oportunidad posible

Infielmente tuyo,

Javier

Melancolía

Cargo una borrachera melancólica y un millón de dólares en mi bolsillo derecho.

Llevo un antojo infinito de llamarte y apetecerme en una habitación.

Quisiera abrazarte y llorar un poquito, quisiera solo mirarte, tal vez hacerte el amor entre miradas, sin tocarnos.

Que me abraces fuerte, que te fundas conmigo completa.

Sin demasiadas preguntas, tomarnos de la mano y seguir reconociéndonos, acariciando tal vez nuevas cicatrices y entender que todo estará bien, tal vez en ese instante que parece infinito.

Pero no lo es. Se vuelve fugaz y la marea azota.

Quisiera una melodía eterna, quisiera sentarme en tu cocina y tener crédito ilimitado para observarte, volver a disfrutar del aroma del café, re descubrir los colores y los sonidos.

Olvidarme de lo absurdo,

Sacar lo mejor de mi

Infielmente tuyo,

Javier